Al Israel antiguo se le advirtió que, al morir el leal dirigente Moisés, los dirigentes corruptos habrían de incitarlos para adorar a los dioses de las naciones paganas. “Y Jehová dijo a Moisés: ‘He aquí, tu vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él; y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán
consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí? Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por
haberse vuelto a dioses ajenos.’” (Deuteronomio 31:16-18.)
Sorprendentemente, no sólo Moisés anticipó que Israel cambiaría su verdadero concepto de Dios, buscando adorar los dioses paganos, y que consecuentemente, alterarían toda su religión, sino que también resulta asombroso que Elena G. de White
predijo que la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la denominación que ella ayudó en su fundación a través de sus consejos provenientes del cielo, haría exactamente lo mismo.
El “Alfa”, o comienzo del cambio de dioses, empezó a surgir cuando aún ella vivía. Pero la “Omega”, o el final de este cambio, está casi finalizado y maduro al presente. Elena G. de White predijo que después de aceptar el falso concepto “Omega” de Dios, el
adventismo denominacional gradualmente se convertiría en un desprendimiento radical de la verdad, en tanto que seguiría reclamando ser la pura “Iglesia Remanente” de Dios.
Veamos sus predicciones en el libro Mensajes Selectos, vol. 1, págs. 233 [200 en inglés], 236-239 [202-205, inglés]:
“En el libro Living Temple se presenta el alfa de herejías mortíferas. La omega seguirá y será recibida por los que no estén dispuestos a prestar atención a la amonestación que Dios ha dado. He sido instruida por el mensajero celestial de que parte del razonamiento del libro Living Temple [Templo Viviente] es malsano y que ese razonamiento descarriaría la mente de aquellos que no están plenamente establecidos sobre los Principios Fundamentales de La Verdad Presente. Introduce aquello que no es nada sino especulación en cuanto a la personalidad de Dios y dónde está su presencia. Nadie en esta tierra tiene derecho a especular sobre esta cuestión.”
“Living Temple contiene el alfa de esas teorías. Sabía que la omega seguiría poco después, y temblé por nuestro pueblo… Quizá haya en ese libro expresiones y opiniones que están en armonía con mis escritos. Y quizá haya en mis escritos muchas declaraciones que, tomadas aisladamente e interpretadas de acuerdo con el modo de pensar del autor de Living Temple, parecerían estar en armonía con las enseñanzas de ese libro. Esto puede dar un apoyo aparente al aserto de que las opiniones que hay en Living Temple están en armonía con mis escritos. Pero no permita Dios que prevalezca esa opinión” (págs. 237, 238).
“El enemigo de las almas ha procurado introducir la suposición de que había de realizarse una gran reforma entre los adventistas del séptimo día, y que esa reforma consistiría en renunciar a las doctrinas que están en pie como las columnas de nuestra fe y que había de comenzar un proceso de reorganización. Si se efectuara esta reforma, ¿qué resultaría? Los Principios de verdad que Dios en su sabiduría ha dado a la iglesia remanente serían descartados. Sería cambiada nuestra religión. Los Principios Fundamentales que han sostenido la obra durante los últimos cincuenta años serían considerados como error. Se establecería una nueva organización. Se escribirían libros de una nueva orientación. Se introduciiría un sistema de filosofía intelectual. Los fundadores de ese sistema irían a las ciudades y harían una obra maravillosa. Por supuesto, se tendría poco en cuenta el sábado y también al Dios que lo creó. No se permitiría que nada se interpusiera en el camino del Nuevo movimiento. Los dirigentes ensenarían que la virtud es major que el vicio, pero habiendo puesto a un lado a Dios, resolverían depender del poder humano, que no tiene valor sin Dios. Su fundamento estaría edificado sobre la arena, y la tormenta y la tempestad barrerían la estructura. ¿Quién tiene autoridad para comenzar un movimiento tal?… Tenemos una verdad que no admite transigencias. ¿No repudiaremos todo lo que no esté en armonía con esa verdad?” (págs. 233, 236, 238, 239).
La mayoría de los adventistas saben que la falsa doctrina “Alfa”, la cual fue expuesta en el libro “Living Temple” (El Templo Viviente) de J. H. Kellogg, presenta un cuadro “panteista” acerca de la presencia y personalidad de Dios. Sin embargo, la mayoría de los adventistas no saben, y muchos no desean saberlo, que J. H. Kellogg también creía y enseñaba la doctrina de la Trinidad.
Los dirigentes espirituales, tales como G. I. Butler y A. G. Daniels (presidente de la Conferencia General) le suplicaron al Dr. Kellogg que abandonara su falsa doctrina trinitaria. Después que toda súplica por arrepentimiento resultara en vano, Elena G. de
White hizo un llamado a todos los fieles adventistas para que se apartaran de J. H. Kellogg y sus asociados. (Special Testimonies, Serie B # 7, pág. 64.)
Durante estos acontecimientos, Elena G. de White predijo que la doctrina Omega sería de una naturaleza “más alarmante”. Tenga presente esta solemne advertencia dada en 1904 cuando estalló la crisis Alfa:
“No os engañéis, muchos se apartarán de la fe prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. Tenemos delante de nosotros el Alfa [nota: el comienzo] de ese peligro. La Omega [nota: el final de ese peligro] será de una
naturaleza asombrosísima.” (Mensajes Selectos, vol. 1, pág. 231; y, 198 en inglés).
William G. Johnson, editor de Adventist Review [La Revista Adventista en inglés], confiesa que en el pasado ocurrió un cambio doctrinal en la denominación adventista.
Entérese por usted mismo: “Algunos adventistas de hoy piensan que nuestras creencias han permanecido inalterables durante años, o tratan de detener el reloj hasta un punto cuando todo lo teníamos en orden. Pero todo intento por reconocer ‘el adventismo histórico’, ha fracasado en virtud de los hechos de nuestra herencia. Bajo el impacto de ‘la verdad presente’ se han ido modificando las creencias adventistas a través del tiempo. Lo más alarmante es la enseñanza acerca de Jesucristo, nuestro Salvador y Señor. Muchos de los pioneros, incluyendo a Jaime White, J. N. Andrews, Uriah Smith y J. H. Waggoner sostetían…[que] el Hijo, en algún momento antes de la creación de este mundo, fue engendrado por el Padre… El concepto trinitario de Dios, que ahora forma parte de nuestras creencias fundamentales, no fue sostenido por los pioneros adventistas. Hoy en día hay unos cuantos que aún no lo apoyan.” (William G. Johnson, Adventist Review, Enero 6, 1994, pág.10.)
¿Lo Comprendió Usted? Sí, ¿lo comprendió usted? Elena G. de White predijo la naturaleza alarmante de la “apostasía Omega”. Y en el artículo ya citado de la Adventist Review [Revista Adventista], William G. Johnson admite que el cambio doctrinal “más alarmante” en la historia de los Adventistas del Séptimo Día lo constituye la aceptación de la doctrina de la Trinidad. ¡Sí, usted lo acaba de leer aquí! ¡Una profecía se cumple ante sus propios ojos! ¿Será esto posible? ¿Todavía lo duda?…
¿Desea Usted Seguir Siendo Parte de ese Cumplimiento? El Israel antiguo “dejó a Jehová el Dios de sus padres…y fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores.” (Jueces 2:11). Resulta triste decirlo, pero verdaderamente la denominación adventista del séptimo día, ha hecho exactamente lo mismo. Sin embargo, este nuevo dios no se llama “Baal”, “Astarot”, o “Tamuz”, como en los tiempos bíblicos, sino que nos referimos al “ídolo filosófico” actual, el cual sepresenta bajo el simple rótulo de “Trinidad”.
Durante los últimos 85 años después de la muerte de Elena G. de White, la denominación adventista del séptimo día ha sufrido drásticos cambios doctrinales fundamentales, a fin de ser aceptada ante las otras denominaciones protestantes, y para no ser rotulada de “secta”. El mayor y más significativo de estos cambios doctrinales es el concepto del Dios al que adoramos.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día llegó a creer en un Dios Trinitario mucho tiempo después de la muerte de Elena G. de White. Como resultado de este cambio doctrinal, la mayoría de los adventistas de hoy no perciben ni adoran a Dios del mismo modo
como lo hicieron los pioneros de la denominación adventista. Aún más sorprendente es el hecho de que los fundadores de la Iglesia Adventista no podrían ni siquiera ser miembros de la denominación actual. Este innegable y probado hecho es el cumplimiento de la predicción. Observe las declaraciones del professor y autor, George R. Knight, de la Universidad de Andrews, el cual valientemente admite este hecho: “Muchos de los fundadores del adventismo del séptimo día, no podrían unirse a la iglesia de hoy, si tuvieran que sostener las Creencias Fundamentales de la denominación.”
“Más específicamente, muchos no estarían de acuerdo con la creencia número dos, la cual trata de la doctrina de la Trinidad. Para José Bates, la Trinidad era una doctrina no bíblica. Para Jaime White, era ‘un viejo absurdo trinitario’, y para M. E. Cottrell, era fruto de la gran apostasía, junto con la falsa doctrina de la observancia del domingo y la inmortalidad del alma.” (George R. Knight, Ministry Magazine [Revista Ministerio], Octubre de 1993, pág. 11.)
¿Qué se puede esperar de una organización que afirme que sus fundadores no podrían ser admitidos en su membresía? Por ejemplo, si Cristo ya no puede ser miembro de la Iglesia Cristiana, la cual fundó (véa Mateo 16:18), ¿podría dicha iglesia todavía reclamar ser reconocida con el nombre de “cristiana”? ¡Absurdo!, ¿verdad? (Véa Isaías 4:1.) En pocas palabras, los dirigentes del adventismo denominacional actual reconocen que la Iglesia Adventista de hoy, no es la misma, en todos sus aspectos fundamentales, que la Iglesia que conocieron Elena G. de White y los demás pioneros entre 1844 y 1930.
Desde su mismo comienzo, la primitiva Iglesia Adventista no aceptó ni promocionó la doctrina católica de la Trinidad. De ahí que, desde el mismo principio, el adventismo debió enfrentar y recibir una increíble presión por parte de las iglesias católicas y protestantes apóstatas. Si no se asociaba con dichas iglesias, sería clasificada y estigmatizada para siempre como “secta peligrosa” y no cristiana. ¿Por qué piensa usted que la Iglesia Adventista ya no está clasificada como “secta”? ¿Será porque los católicos y protestantes han sido más tolerantes y simpáticos hacia el mensaje adventista? ¿O, será porque ha cambiado el discurso lo suficiente como para granjear su aprobación y aceptación?…
Apreciado (a) hermano (a), con todo lo relatado hasta aquí, llegamos a las siguientes dos terribles y escalofriantes conclusiones:
Si la doctrina católica y protestante de la Trinidad es bíblicamente correcta, y si los pioneros adventistas unánimente rechazaron esta enseñanza, fundacional y doctrinal, acerca de Dios y predicaron en contra de ella, entonces los pioneros adventistas inadvertidamente estuvieron ayudando a Satanás en enseñar y promocionar mentiras contra Dios. Y si esto fuese cierto, este sólo hecho descalificaría al movimiento adventista para ser el cumplimiento del destino profético y su clasificación bíblica como “Iglesia Remanente”.
En cambio, Si la doctrina católica y protestante de la Trinidad, es bíblicamente incorrecta, y si los primeros adventistas estaban en lo cierto al clasificar la doctrina de la Trinidad como parte del “vino de Babilonia” (es decir, falsa doctrina), entonces este
sólo hecho revelaría que el adventismo denominacional actual ha errado su misión y mensaje al mundo, se ha unido al catolicismo y protestantismo apóstata al proclamar las mentiras satánicas contra Dios, y ha perdido su clasificación de “Iglesia Remanente”
de la profecía bíblica.
Considere esta amonestación del cielo, a través del Espíritu de Profecía: “Los que tienen una oportunidad de oír la verdad, y sin embargo, no se esfuerzan por oírla ni comprenderla, pensando que si no oyen no serán responsables, serán considerados culpables ante Dios lo mismo como si lo hubieran oído y rechazado. No Habrá excusa para los que elijan caminar en el error cuando podrían haber entendido lo que es la verdad.” (Elena G. de White, Comentario Bíblico Adventista,
vol. 7-A, pág. 262, col. der., párr. 3.)
Le invitamos para que usted compare las declaraciones de 1872 y las que se presentaron a la feligresía en 1931 y 1980, y verifique los cambios doctrinales. (Si usted desea ambas copias [las declaraciones de 1872 y 1931], por favor, mándela a buscar, y
con mucho gusto se la enviaremos gratis a vuelta de correo, o por vía electrónica a: buzondepreguntas@gmail.com
Por otra parte, algunos argumentan que el tema de la “No Trinidad” no es tema de salvación. ¡Pero, tal premisa es totalmente falsa! En primer lugar, si no es tema de salvación, ¿por qué la denominación adventista actual lo ha clasificado como la creencia número dos, dentro de sus Creencias Fundamentales? En segundo lugar, en el caso de que el argumento fuera válido....
Preguntamos: ¿Por qué, entonces, enfatizamos la Ley, la Mayordomía, la Salud? La Ley no nos salva, ¿verdad? ¡Quien
nos salva es Cristo! Sin embargo, la Ley sigue vigente para todos los hombres. ¡Por ella seremos juzgados! (Véa Gálatas 3:24.) Y, sin embargo, el tema de la Divinidad es indispensable para la salvacion, según Juan 17:3. Todas las doctrinas bíblicas son inspiradas por Dios, pero sobre todo, si no sabemos a quién adoramos, todo deja de tener importancia. Elena G. de White ha
dicho lo siguiente: “Miles tienen un falso concepto de Dios y de sus atributos. Está tan ciertamente sirviendo a un dios falso como lo hicieron los servidores de Baal.” Elena de White (Review and Herald, 3 de Diciembre, 1908); Comentario Bíblico Adventista, vol. 7-A, pág. 37, col. der., párr. 3.
“La gran apostasía, que se desarrolla e incrementa en forma creciente… continuará así hasta que el Señor descienda del cielo con aclamación. Debemos aferrarnos a Los Principios Originales de Nuestra Fe Denominacional y avanzar con fortaleza y fe crecientes… Los últimos cincuenta años, no han empañado ni una jota ni un Principio de Nuestra Fe tal como la recibimos, con las grandes y maravillosas evidencias que nos dieron seguridad en 1844, después de transcurrida la fecha.” “Las almas que languidecen deben ser afianzadas y vivificadas por la Palabra de Dios… Ni una sola palabra ha sido cambiada o anulada. Fueron revelados los pilares y aceptamos Los Principios Fundamentales que han hecho de nosotros lo que somos: adventistas del séptimo día, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús.” (Carta 326, del 4 de Diciembre de 1905, dirigida a W. C. White; Libro Matinal: Alza Tus Ojos [4 de Diciembre], pág. 351.)
“Este es un tiempo solemne y terrible para la iglesia. Los ángeles ya están ceñidos, esperando el mandato de Dios para derramar sus copas de ira sobre el mundo. Los ángeles destructores están por emprender la obra de la venganza, porque el Espíritu de Dios se está retirando gradualmente del mundo… Satanás hará enormes esfuerzos para obtener el dominio completo en el último gran conflicto.”
“Se sacarán a la luz Principios Fundamentales, y habrá que tomar decisiones con respecto a ellos. El escepticismo está prevaleciendo por todas partes. La impiedad abunda. La fe de los miembros de la iglesia será probada en forma individual, como si no hubiera otra persona en el mundo.” (Ms. 1a, 1890; Comentario Bíblico Adventista, vol. 7-A, pág. 423, columna derecha, último párrafo, y pág. 424, primer párrafo, col. izq.; y, Biblia de Estudio, pág. 445, com. de Apocalipsis 12:12, col. izq.)
Si usted desea saber dónde reunirse con Creyentes que mantienen las mismas enseñanzas que fueron dadas a los primeros adventistas del séptimo día, incluyendo a Elena G. de White, Jaime White, Jose Bates, J. N. Andrews, J. N. Loughborough, etc.; o cómo comenzar una Iglesia-Hogar en su ciudad, o si usted y sus hermanos desean abrir un Centro de Reunión, póngase en contacto con nosotros.