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¡Restaurando La Verdad de Dios! - Hechos 3:19-21
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¿Quién Es Dios?...


                                                                                 

Conociendo el Dios de la Biblia
 
En varias ocasiones tanto Cristo como escritores de la Biblia revelaron que la salvación depende del correcto entendimiento de la verdad divina (Marcos 16:16; Romanos 1:16; 1 Corintios 15:2, 3; etc.). Orando al Padre, Cristo declaró: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Yahshua el Cristo, a quien has enviado."  (Juan 17:3) 
 
¿Hasta qué grado conocemos a Dios? ¿Concuerda nuestro entendimiento con la verdad bíblica?
  
Existen varias ideas opuestas respecto de Dios que son enseñadas entre los cristianos. La mayoría de iglesias enseñan que El es un ser trino, constituido por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: uno, aunque tres, iguales en conocimiento, poder y esencia, desde la eternidad y hasta la eternidad. Esta creencia es conocida como trinitarianismo. Por otra parte, están aquellos cristianos que conciben la Divinidad como estando compuesta por tres personas distintas, los cuales son Dios por separado, y que han existido por la eternidad, pero que ellos se han puesto de acuerdo para ser una unidad de tres Dioses. A esto se le llama triteismo.

 

Tenemos a los que sostienen que Dios es una persona, y que Yahshua el Cristo fue un hombre que llego a una estatura espiritual muy alta, entonces Dios lo elevo a la categoria de su Hijo. Estos creyentes afirman que Cristo no tuvo una preexistencia en el cielo, pero que en la mente de Dios estaba el deseo de dar su Espíritu a quien sería su Hijo. Esta creencia es conocida como unitarismo.

 

Existe también otro grupo de creyentes que, si bien es cierto niegan el concepto trinitario, ellos afirman que la Biblia habla de dos Dioses, (su lenguaje es: Dios el Padre, Dios el Hijo), contradeciendo de esa manera las afirmaciones claras de la Sagrada Escritura. Ellos mismos se identifican como Binitarios, lo cual es lo mismo que una semi-trinidad.

 

Están aquellos de la creencia que ubican a Yahshua el Cristo como siendo el primer ángel creado por Dios, a través del cual Dios hizo el resto de la creación. Generalmente son relacionados con las creencias arrianas del siglo IV, en la época del famoso concilio de Nicea, donde se debatió el tema de la divinidad de Cristo.

 
Pero hay otro grupo de cristianos que insisten en que Dios es una sola persona pero que las designaciones: Padre, Hijo y Espíritu Santo son las distintas manifestaciones de una misma persona, que aparece con distintos nombres a través de las épocas. Estos son conocidos como modalistas o sabelianos. En un sentido, estos pueden ser relacionados con los unitaristas, pero en otro aspecto, también son una variedad de trinitarianismo. Por lo que todo esto se torna confuso.
 
En cambio, aquellos cristianos que son pro-judaismo, conocidos como el movimiento judeo-mesiánico, aceptan que Dios es una persona, y que Cristo es el Hijo de Dios,  y correctamente se preocupan de que su nombre sea pronunciado en idioma hebreo. Sin embargo, ellos consideran que todavía Israel es el pueblo de Dios literal, y que tiene una participación en las profecías finales como pueblo de Dios, y no creen que la Iglesia cristiana tomara su lugar cuando los judios recharazon al Mesias y lo crucificaron.
 
 
Los Creyentes Adventistas del Séptimo Dia, fieles a la Biblia y al mensaje que predicaron sus pioneros, conocidos hoy en Español como Ministerio Heraldo de La Verdad Presente, enseñamos que la doctrina de la Trinidad es errónea; que Dios es UNO; que Yahshua el Cristo es Su Hijo, y que tenía existencia previa personal en el cielo antes de su encarnación en la tierra; y que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre, y es el Espíritu del Hijo, su omnipresencia en todo el universo, pero que no constituye otra persona distinta a ellos. Es decir, el Espíritu Santo proviene del Padre (de Dios) y también del Hijo (Cristo) y de éste (Cristo), a los creyentes (ver 1 Corintios 2:11, 12; Juan 14:26; 14:26; Tito 3:4-6).
  
El verdadero conocimiento de Dios es esencial para tener vida eterna (Juan 17:3). Esta es una afirmación muy seria, y a muchos no les agradará que lo digamos en forma tan cortante. En realidad, son muchos los que consideran indigna cualquier discusión acerca de Dios. Creen que es innecesaria y prefieren dejar tales problemas a los teólogos, a quienes consideran profesionalmente preparados para resolverlos. Pero si las palabras de Cristo significan algo, enseñan que la salvación eterna está condicionada a que una persona adore a Dios en verdad. Por consiguiente, el lector debe decidir si su salvación personal vale tanto como para tomarse el trabajo y el tiempo de investigar el asunto.

La Trinidad es un Concepto Contradictorio.
Muchos sistemas religiosos afirman creer en lo que ellos llaman Trinidad. Exponen la doctrina de que Dios es al mismo tiempo uno y tres, y está compuesto por Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta doctrina no ha sido extraída de la Biblia (donde el término Trinidad jamás aparece), sino de lo que se conoce como el Credo de Atanasio, que fue presentado por Atanasio, Obispo de Alejandría, en el siglo cuarto después de Cristo. En él se define la divinidad como sigue: "El Padre es Dios, El Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios. Aun así no son tres Dioses, sino un Dios."

La Trinidad es además definida así: "Solamente hay un Dios viviente, verdadero y eterno; sin cuerpo, partes o pasiones; de infinito poder, sabiduría y bondad; El Hacedor y Preservador de todas las cosas, tanto visibles como invisibles. En la unidad de esta Divinidad existen tres personas, de una substancia, poder y eternidad: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo."

Un análisis cuidadoso de esa definición revelará contradicción y confusión. Por ejemplo, ¿cómo puede un solo Dios ser tres personas? ¿Como pudo ser engendrado el Hijo (Proverbios 8:22-30; 1 Corintios 1:24, 30; Juan 8:42; 16:27, 28) y aún co-existir con el Padre? En pocas palabras, creer en lo que la mayoría de las iglesias enseñan acerca de la divinidad, es creer en una contradicción, en algo imposible. Pablo enseñó que "Dios no es Dios de confusión" (1 Corintios 14:33); pero la doctrina que enseña que Dios es al mismo tiempo uno y tres es un obvio error de confusión. Lo mismo ocurre con los que dicen creer en un solo Dios, pero al mismo tiempo afirman que hay dos Dioses.

Compruébelo usted mismo. Pregunte a cualquier clérigo cómo Dios puede ser al mismo tiempo tres y uno; cómo puede ser "sin cuerpo, partes y pasiones," y sin embargo ser "una substancia"; cómo el Hijo puede existir desde toda la eternidad, y aún así, al mismo tiempo, ser "el unigénito Hijo de Dios" (Juan 1:18). Le responderá que es un "misterio" más allá del alcance del entendimiento de la humanidad (por favor, véa Apocalipsis 17:5.) A lo mejor le amonestará que no se preocupe de asuntos tan insignificantes. Sin embargo, la doctrina de la Trinidad es parte de la fe de la mayoría de las iglesias, acerca de la cual declara el Libro de Oraciones de la Iglesia de Inglaterra: "A menos que cada uno la mantenga completa y sin mancha, sin duda
perecerá eternamente."

El Dios que Revela La Biblia.
 
Hemos visto que la doctrina de la trinidad es contradictoria, incomprensible y antibíblica. ¿Cuál es la alternativa? La enseñanza bíblica es que Dios es uno; Yahshua es el Hijo de Dios, la manifestación del Padre; el Espíritu Santo es la parte interna de Dios, es su carácter, es su gloria, es su poder, su omnipresencia en todas partes. Esto es sencillo, comprensible, ordenado y, por sobre todo,
completamente bíblico. Examine el siguiente resumen a la luz de los textos bíblicos señalados:

 

1. Un Dios. La suprema y autoexistente Deidad, el solo Padre (Yahweh,YHWH), que mora en luz inaccesible, y quien, a través de Su Hijo, creó los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos (Deuteronomio 6:4; Isaías 44:6-8; 45:5; 46:9; Marcos 12:29-32; 1 Corintios 8:4-6; Salmos 124:8; 146:6; 1 Timoteo 6:15, 16; Hebreos 1:1-3).


2. El Hijo de Dios. El Señor Yahshua el Cristo, engendrado del Padre de su misma sustancia y naturaleza, y posteriormente ungido con el mismo Espíritu, sin medida. Despues de nacer en la carne, fue llevado a la muerte como una ofrenda por el pecado, levantado de la tumba en el tercer día, y está esperando actualmente el tiempo en el que ha de retornar a la tierra (Lucas 1:26-33; Hechos 2: 22-24,36; Gálatas 4:4; Isaías 7:14; Mateo 3:16,17; Juan 3:34; Hebreos 2:14-16; Romanos 1:3; Hebreos 5:8,9; Hechos 1:11; Hechos 3:26).
 
3. El Espíritu Santo es la omnipresencia del Altísimo (Yahweh, Dios), y es la omnipresencia del Hijo. Por medio de su Espíritu Dios se da cuenta de lo que sucede en el cielo y en la tierra, y sostiene toda la creación. Los santos hombres de la antigüedad fueron impulsados por el Espíritu de Dios a escribir Su revelación (la Biblia), pudiendo también realizar milagros  (Génesis 1:1,2; Job 26:13; 33:4; Hechos 17:25-28; Nehemías 9:30. Compare Juan 14:26; 15:26; 16:13; Hechos 1:8; 2:1-4 con Marcos 16:17,20 y Lucas 24:49. Vea también Lucas 1:35; Hechos 5:30-32; 2 Pedro 1:19-21).

La Biblia no contiene en ninguno de sus libros la enseñanza de que Dios es un ser trino, o binitario, o que Yahshua el Cristo sea coeterno con el Padre. En vez de esto, enseña lo contrario.

Los Teólogos Admiten que La Biblia No Enseña La Trinidad.
De hecho, la palabra Trinidad no se encuentra en la Biblia. Tanto Mosheim, en su Historia de la Iglesia, como Gibbon, en su libro titulado La Declinación y Caída del Imperio Romano (Capítulo 21), reconocen esto. Aparentemente, la palabra “Trinidad” fue usada por primera vez en una obra apologética de Teófilo, Obispo de Antioquía de Siria, en la segunda mitad del siglo segundo. Sin embargo, la Trinidad de este obispo no era la moderna doctrina de coigualdad, sino más bien, una trinidad de atributos
más que de personas, por lo que dice expresamente: "El verdadero Dios (es decir, el Padre) es el único que debe ser adorado."

No fue sino hasta en el siglo cuarto, en un tiempo de gran apostasía de la fe apostólica pura, que la doctrina de la Trinidad fue realmente introducida. Esto causó una tremenda controversia, debido a que muchos todavía se adherían a la doctrina de un solo Dios. Sin embargo, la nueva doctrina prevaleció gradualmente, y finalmente llegó a ser aceptada como enseñanza cristiana básica, cumpliendo así la profecía de que los líderes religiosos se extraviarían "invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición" (Marcos 7:13; ver también 2 Timoteo 4:3, Hechos 20:29.30).
 
Muchos teólogos han sido lo suficientemente francos para admitir que la doctrina no es enseñada en la Biblia, y no puede ser explicada lógicamente. Reconocen que la Trinidad es incomprensible y que sus términos son contradictorios. No pueden explicar cómo un Dios puede ser tres y también viceversa.


La doctrina es confusa, porque no ha sido tomada de la Biblia, sino de la mitología pagana. La Enciclopedia Británica hace el siguiente comentario: "Las proposiciones que constituyen el dogma de la Trinidad no fueron tomadas directamente del Nuevo Testamento, y no pueden ser expresadas en términos del Nuevo Testamento. Fueron el producto del razonamiento especulativo sobre la revelación bíblica... Tales ideas se formaron a través de siglos de esfuerzo, elaboradas únicamente con la ayuda de los conceptos y formuladas en términos de la metafísica de los griegos y romanos."

En pocas palabras, fueron extraídas, no de la Biblia, sino de las religiones paganas. Esto es confirmado por una declaración de F. J. Wilkin, Profesor de Teología del Colegio Bautista de Victoria, Australia. En un libro que condena las enseñanzas cristadelfianas, hace el siguiente comentario revelador: "En el Antiguo Testamento fue afirmada con claridad la existencia de un Dios único y solo. El credo judío, repetido actualmente en todas las sinagogas, fue: 'Oye, Israel: Yahweh nuestro Dios, Yahweh uno es' (Deuteronomio 6:4). Esta era la fe de los primeros cristianos, pues Pablo escribe: 'Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos y en todos" (Efesios 4:6). Pero gradualmente se fueron haciendo necesarias algunas adiciones o modificaciones a este credo. ..."

 
"Durante muchos años fue discutido el problema y se intentaron muchas explicaciones. Una de éstas, expuesta por Sabelio y que llegó a ser muy popular, fue la de que Cristo y el Espíritu Santo fueron sucesivas manifestaciones del ser supremo. Pero finalmente prevaleció la creencia de que las palabras Padre, Hijo y Espíritu Santo declaraban identidades distintas y eternas en la Divinidad. Es decir, que la trinidad de la manifestación revelaba una Trinidad del Ser. En otras palabras, que Cristo y el Espíritu Santo eran coeternos con el Padre. Con la excepción de los unitarios, ésta es la creencia de la cristiandad actual... " (Tomado del libro: Cristadelphianism [Cristadelfianismo], publicado por The Australian Baptist, Victoria, Australia).

Esta afirmación asombra por su franqueza. Confiesa que la doctrina de la Trinidad no ha de buscarse en la Biblia; que difiere de la enseñanza de los apóstoles, y simplemente fue "adoptada" por la iglesia después de muchos años de discusión.
 
¿Están dispuestos los adoradores sinceros a arriesgar su eterna salvación poniendo sus esperanzas y estableciendo su adoración sobre tan vagos fundamentos? Cristo enseñó: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). El apóstol Pablo previene: "Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias" (2 Timoteo 4:3). Recuerde que Cristo enseñó: "Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren" (Juan 4:23).

Cristo Refuta el Trinitarianismo.
El extracto que citamos de la Enciclopedia Británica, afirma que el dogma de la Trinidad "fue elaborado con ayuda de los conceptos, y formulado en términos de la metafísica de los griegos y romanos." Esto significa que se derivó del paganismo.
 
El testimonio es real. El concepto trinitario es encontrado en forma similar en la mitología pagana de Roma, Grecia, Babilonia y Egipto, pero no en la Biblia. Frente a esta doctrina resuena la firme proclamación de Dios: "Oye, Israel: Yahweh nuestro Dios, Yahweh uno es" (Deuteronomio 6:4). El monoteísmo de los hebreos era una característica distintiva en un mundo pagano y politeísta. De la misma manera, las enseñanzas verdaderas desafían el trinitarianismo de todas las sectas e iglesias.
 
¿Pretenden los eruditos que Dios se equivocó en su proclamación, y que los teólogos del siglo cuarto de esta era sabían más que Moisés, Pablo, Yahshua el Cristo, o Dios mismo acerca de este asunto? Yahshua confirmó su fe en un Dios. Cuando se le preguntó sobre el más grande mandamiento, el Señor respondió: "Oye, Israel; Yahweh nuestro Dios, Yahweh uno es. Y amarás a Yahweh tu Dios con todo tu corazón..." (Marcos 12: 29, 30).

Un escriba judío, hombre que creía firmemente en el Dios único y solo, y quien con seguridad habría rechazado el trinitarianismo como paganismo, habiendo oído la confesión de fe del Señor, comentó: "Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón... es más que todos los holocaustos y sacrificios" (Marcos 12:32, 33). Esta respuesta agradó al Señor Yahshua. El escriba había confesado creer en el único y verdadero Dios y había reconocido que los adoradores debían servirlo amorosamente más allá del simple formalismo de la ley de Moisés. Este hombre había entendido más que muchos de los que el Señor conocía. Cristo le dijo: "No estás lejos del reino de Dios" (Marcos 12:34).
 
¿Qué más necesitaba aquel escriba judío para estar seguro de heredar el reino? El Señor expresó lo que era necesario en su oración, a la que ya hemos hecho referencia: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Yahshua el Cristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). El escriba sabía quién era el único y verdadero Dios; pero todavía tenía que abrazar los principios salvadores del nombre de Jesucristo como propiciación por los pecados mediante la fe y el bautismo en Cristo (Hechos 2:38).

Desafortunadamente, las iglesias conocidas, con su enseñanza de un Dios trino, rechazan el concepto de la Divinidad a la que el escriba judío hacía referencia; por consiguiente, están lejos del reino de Dios.
 
Léa cuidadosamente el relato de la discusión de Cristo con el escriba en Marcos 12:28-34, y pregúntese: ¿Se habrá retirado de la presencia del Señor Yahshua el Cristo creyendo que éste era la segunda persona de un Dios trino, o que Yahshua era el verdadero divino Hijo de Dios? ... Y su declaración de fe ganó la aprobación del Señor, quien le dijo: "No estás lejos del reino de Dios." ¡Qué lástima que los teólogos hagan un misterio de la Divinidad, confundiendo lo que es claro y simple, insistiendo en contra de las enseñanzas de la Biblia, al sostener que Dios es tres, no uno!
 
Es una lástima que, aunque aparentemente sinceros y bienintencionados, se hayan apartado de las enseñanzas de los apóstoles, tal como Pablo predijo que ocurriría: "El Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe..." (1 Timoteo 4:1).

Enseñanzas Apostólicas acerca de Dios.
La proclamación de Dios por medio de Moisés y la confirmación de esta enseñanza por el Señor Yahshua, es el fundamento de toda la doctrina apostólica en lo que se refiere a la Divinidad. He aquí algunas de sus enseñanzas demostrando esta posición: "Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas...y un Señor, Yahshua el Cristo... Pero no en todos hay este conocimiento" (1 Corintios 8:6,7). "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Yahshua el Cristo hombre" (1 Timoteo 2:5)."Un Dios y Padre de todos" (Efesios 4:6)."Yahshua nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él" (Hechos 2:22).

"Vosotros sabéis...cómo Dios ungió con el Espíritu santo y con poder a Yahshua de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Hechos 10:37, 38). Estas afirmaciones respaldan firmemente la proclamación de Dios por medio de Moisés. Se refieren a Dios como uno solo, el Padre, y hablan del Señor Yahshua como su Hijo unigénito, no proporcionan el más mínimo apoyo para la doctrina de la Trinidad; por el contrario,
sus enseñanzas representan un rechazo contundente de tal idea.

Por consiguiente, la Biblia no presenta al Señor Yahshua como la segunda persona de la trinidad. Por ejemplo, la Biblia enseña que Dios no puede ser tentado (Santiago 1:13); sin embargo, Yahshua el Cristo estuvo sujeto a tentación. La Biblia enseña que Dios no puede morir (1 Timoteo 6:17); pero Cristo murió. La Biblia también enseña que Cristo ofreció oraciones a Dios; ¿se las habrá ofrecido a sí mismo?...
 
“Porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (Juan 10:33).
 
La respuesta del Señor frente a esta acusación, no solamente muestra que él mismo rechazó el concepto de co-eternidad con el Padre, sino que también refuta la enseñanza de una trinidad. Yahshua replicó: "¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?" (Juan 10:34).
 
Esta explicación del Señor demuestra claramente que cuando el título de Dios le es aplicado, no sugiere la coeternidad del trinitarianismo, como tampoco lo implica cuando se aplica a "aquellos a quienes vino la palabra de Dios." ¿Quiénes fueron ellos? Fueron los sacerdotes de Israel, quienes derivaban su autoridad de Dios, y juzgaban en Su nombre. Ellos eran Sus representantes en la nación, y por consiguiente, eran dioses por representación, porque Dios estaba con ellos cuando juzgaban (2 Crónicas 19:6). Por tanto, estar delante de los sacerdotes era equivalente a estar "delante de Yahweh" como lo muestra Deuteronomio 19:17.

En la mayoría de casos, cuando la palabra "Dios" es encontrada en la Biblia traduce la palabra hebrea Elohim, la cual también es traducida "ángeles" (Salmos 8:5) y "jueces" (Exodo 21:6; 22:8,9). En realidad, el acusado era traído delante de los sacerdotes de Israel, quienes juzgaban en nombre de Dios, y a quienes se les reconocía el titulo de Dios porque eran Sus representantes. Yahshua citó Salmos 82:6 para explicar esto a los judíos. Allí, Dios se dirige a los gobernantes mortales de Israel diciendo: "Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo; pero como hombres moriréis." Estos mortales eran dioses porque eran Sus representantes en la nación. Este salmo demuestra que el título de "Dios" puede aplicarse aun a los mortales cuando les es dada autoridad divina.

En Zacarías 12:8, el título de Dios es dado a la "casa de David" en la época de la gloria venidera. En Exodo 7:1 es aplicado a Moisés: "Mira, yo te he constituido dios para Faraón." Recibió el título de Dios porque él representaba a Dios delante de Faraón (ver también Exodo 4:16). Este uso del título "Dios" demuestra que, aunque es aplicado al Señor Yahshua, no lo convierte en parte de ninguna Trinidad, como tampoco era el caso de aquellos sacerdotes y gobernantes de Israel a los cuales les fue aplicado.
 
El título divino es frecuentemente usado para referirse a los ángeles como representantes de Dios. En Exodo 23:20,21 leemos: "He aquí yo envío mi ángel delante de ti para que te guarde en el camino... Guárdate delante de él y oye su voz...porque mi nombre está en él." El ángel era el representante de Dios, pero no Dios mismo. Era uno de aquellos mensajeros que fueron enviados como espíritus ministradores a favor del pueblo de Dios (Hebreos 1:13, 14), en este caso se referia a Su Hijo pre-encarnado (1Pedro 1:10, 11).

Pablo enseñó: "...somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados" (Romanos 8:16,17). Considere las siguientes Escrituras que se aplican a los redimidos: Estas expresiones testifican del gran poder ofrecido a los creyentes. Ellos pueden alcanzar la "gloria de Dios," "la naturaleza divina, "el nombre de Dios" y total unidad con Dios. El Señor Yahshua tiene todo esto por haber sido nacido literal y realmente de su Padre Dios, en la eternidad pasada, habiéndole sido concedido el nombre de Dios, el cual promete a todos los verdaderos creyentes, quienes son descritos como "herederos de Dios" con él (Romanos 8:17), aunque eso no implica de que sean otros Yahshua, o de que El (Yahshua) sea otro Dios paralelo o trinitario.

Es verdaderamente obvio, por consiguiente, que la mera posesión del nombre de Dios no implica que el portador del nombre sea igual a Dios o forme parte de una Divinidad trina, como lo afirma el concepto trinitario. De otra manera, tendría que encontrarse lugar en tal Trinidad para todos los creyentes que alcancen tan gloriosa esperanza.

El Espíritu Santo.
 
El Espíritu Santo es el poder del Altísimo, en la persona de su Hijo, Yahshua (1 Pedro 1:10, 11; Filipenses 1:19), por medio del cual toda la creación originalmente llegó a existir, y por medio del cual es mantenida. Mientras Dios mismo se localiza en el cielo, su Espíritu está difundido en toda la creación (Salmos 139:7-12). Este Espíritu derivado de Dios es el fundamento de toda la creación (Hechos 17:25). El Espíritu Santo proviene del Padre y llega a los creyentes a través del Hijo (Tito 3:5, 6). Debemos distinguir aqui entre esta revelacion biblica y los conceptos panteistas y de la Nueva Era que sostienen que la creacion es Dios, o que Dios es una sustancia que se derrama en la creacion, los cuales son conceptos falsos, segun lo muestra la Sagrada Esctritura. 

Algunas veces el Espíritu es personificado en la Biblia, como en Juan 16:7-8, y esto ha conducido a muchos a creer que es una persona distinta a Dios. Sin embargo, personificar cosas intangibles es normal en la Escritura. El pecado es personificado como un dueño de esclavos (Romanos 6:16). De este modo Miqueas declara: "Yo estoy lleno del poder del Espíritu de Yahweh". Los profetas fueron impulsados por el Espíritu Santo a escribir las Escrituras (Nehemías 9:20; 2 Pedro 1:21). Dios usó los mismos medios para hablar a Israel por medio de Su Hijo (Hebreos 1:1).
 
En la Biblia, el Espíritu Santo nunca es considerado como una tercera persona de un Dios trino, demostrando claramente que la idea de la Trinidad no era reconocida por los primeros creyentes. Esto es demostrado en forma inequívoca por las expresiones de Hechos 19:2, 3. Este capítulo describe la ocasión cuando Pablo encontró ciertos discípulos en Efeso y les preguntó si habían recibido el Espíritu Santo. Los discípulos contestaron: "Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo." ¡Obviamente, ellos nunca oyeron hablar de la doctrina de la Trinidad! ¡Nada más confuso que el error! ¡Qué sublime simplicidad hay en la verdad!

Hemos explorado mucho terreno en este tema, procurando exponer de la manera más sencilla posible, el más profundo tema de todos. Hemos citado muchos textos de la Escritura, y si el lector los examina con mente imparcial, analizando cuidadosamente sus enseñanzas, estamos seguros de que encontrará una firme exposición a través de toda la Escritura de que Dios es uno. El correcto conocimiento de Dios es de enorme importancia. Establece el fundamento de la adoración verdadera, y de él depende la esperanza de vida eterna (Juan 17:3). Nos capacita para entender al que somos invitados a ver como nuestro Padre espiritual, cuya naturaleza, gloria y nombre somos llamados a manifestar en esta época y en la era venidera.
 
 
¡Que Yahweh Dios y Su Hijo Yahshua, les bendigan!
  
Ministerio Heraldo de La Verdad Presente

Fundado por Creyentes Adventistas del Séptimo Día

 

Nota: Si usted desea saber dónde reunirse con Creyentes que mantienen las mismas enseñanzas que fueron dadas a los primeros adventistas del séptimo día, incluyendo a Elena G. de White, Jaime White, Jose Bates, J. N. Andrews, J. N. Loughborough, etc.; o cómo comenzar una Iglesia-Hogar en su ciudad, o si usted y sus hermanos desean abrir un Centro de Reunión, póngase en contacto con nosotros.

 

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"Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero.  "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero.  "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshua el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". 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(Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero.  "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Yahoshúa el Ungido, a quien has enviado." (Juan 17:3.) No es lo mismo "Dios revelado" que "Dios interpretado". Entérate de lo que revela la Biblia acerca del Dios verdadero.

 

 

  

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